El cobarde heroico

 

Cervantes respeta el valor de su héroe de ficción: porque es el suyo propio. Rigurosamente cierto. El 10 de octubre de 1580, en Argel, al procederse al interrogatorio de once testigos para el famoso documento de fray Juan Gil, quedó probado, negro sobre blanco, el temple y el temperamento del veterano de Lepanto. A fin de cuentas, en una novela ocurre como en el amor, en la amistad o en la vida. Nadie pone lo que no tiene

 

 

Quijote Fernando García Póo

 

 

Artículo de Arturo Pérez Reverte

.El cobarde heroico | Edición impresa | EL PAÍS