La mujer en El Quijote

por José Manuel Malde

En todas las obras de Cervantes hay una referencia al género femenino.

Quijote sobre libro
Situándonos en la época, Siglo XVI, el honor del padre descansaba en la fidelidad de la esposa y virginidad de las hijas. El lavado del honor familiar solamente se podía hacer con sangre y al gusto de la época. La preservación del honor emborronará cientos de tratados, y en todos la culpable es la mujer.
La mujer es la incitadora del pecado masculino y la responsable de que el hombre no cumpla con su deber conyugal…Su misión será el cuidado doméstico y la perpetuación de la especie. Cualquier práctica sexual que no fuese destinada a la perpetuación de la especie o dificultase la misma era considerada una falta muy grave. En el Tratado del sacramento del matrimonio de Fray Pedro de Ledesma, se insiste en la obligatoriedad de la perpetuación de la especie, y los “matrimonios por amor” despertaban sospechas morales, y prevenían de su ïnútilidad.
Ya Cervantes, se hace eco del saber las niñas tanto del mundo, cuando la ventera reprende a su hija doncella: “Calla niña, que parece que sabes mucho destas cosas y no está bien que las doncellas, saber ni hablar tanto”. (El Quijote, I, cap XXXII).
Era una sociedad en la que el papel de la mujer mantiene como virtudes supremas el sometimiento a los dictámenes de los varones: el ámbito de autonomía femenino nunca excede el del domicilio y, si no se cruza en su vida las ansias monjiles, de doncella y protegida por su padre habrá de pasar a esposa y protegida de su marido. No se le puede presuponer tacha o falta alguna. Deberá ser parca en el hablar, discreta en el mirar, diligente en sus ocupaciones, sumisa y parcialmente inculta, porque la formación se puede convertir en una herramienta de doble filo.

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Fray Luis de León , recomendaba callar a las mujeres, tanto necias como sabias, porque, como la naturaleza no la había hecho para el estudio de las ciencias ni para los negocios de dificultades, salvo para los oficios simples y domésticos, por eso, prosigue en su Perfecta casada, la naturaleza les tasó las palabras y las razones.
De la misma pata cojeaba que el autor de la “Oda a la vida retirada ” era Juan Huarte de San Juan, contrario a la instrucción femenina y firme defensor de la, a su juicio,“natural”inferioridad intelectual de las mujeres.
Ser mujer es, en los tiempos que nos ocupan, ser doncella, casada, viuda o monja. Cualquier otro estado era inadecuado e indigno.

 

 

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